Videos Porno por SMS
¡Descarga Videos por SMS!
www.tomatomatoma.com
Jasmine y Whilly Foc follandoVideos Rebeca LinaresVideos Gigi Love

Pareja Liberal

 

Categorias

 

Páginas Porno

Webs Sexo Gratis

 
Las Chicas de Whilly
Toma Cams
Diario Whilly Foc actor porno

Tres mejor que dos

sexo liberal
Carla se había puesto en la cabeza que ahora me tocaba a mi jugar con la provocación. Ella se lo había pasado en grande la semana anterior en el Port Olímpic, provocando a un chulo piscinas que debía creer que por sus encantos había hecho una gran conquista. Para ella había sido fácil, la verdad, pero para un hombre ya es otro cantar. Nos encontrábamos en la terraza de un restaurante donde intentaba convencerme que tenía que intentarlo. Según ella era muy sencillo: se trataba de provocar, sin demasiados tapujos y sobretodo con cara de deseo, la primera chica que se me pusiera por delante.

Mientras hablaba, aprovechando que el mantel de la mesa cubría casi hasta el suelo, movía su pie buscando el roce con mis piernas, y luego iba subiendo hasta instalarse en mi entrepierna. Me hacía cosquillas con el pie, y de vez en cuando presionaba sobre mi sexo. Combinaba el contacto físico, aunque fuera furtivo, con los comentarios de cómo imaginaba ella que podía hacerlo si me lo proponía. Y eso me iba calentando.

En un principio me negué, pero pronto nos pusimos a dar rienda suelta a la imaginación. Ella se levantaría y quizás se quedaría en un lugar discreto para observarme; por mi parte, yo tenía que intentar provocar alguna chica que pasara por allí y ver hasta dónde podía llegar. Si todo iba bien, podía ser que nos quedáramos jugando en la misma mesa, que buscáramos un rincón más propicio o incluso que consiguiera llevármela hasta mi casa. No sé si es que no creía demasiado en mis posibilidades o si realmente estaba dispuesta a aceptar cualquier opción, pero convenimos que llegado ese caso nos llamaríamos más tarde para explicarle cómo había funcionado la aventura y, si nos apetecía, repetir la jugada con ella.

Al fin acepté convencido que todo acabaría sin poder pescar a nadie, quizás con algún reproche o reacción poco amistosa de alguna chica ofendida, y que acabaría la noche con Carla, en mi casa o en la suya. Sin embargo, entre los toques que me había hecho con el pie, la conversación picante que habíamos sostenido y la incertidumbre que lo que podía ocurrir, empezaba a ponerme nerviosos y notaba un principio de erección que me predisponía a lo que fuera.

Esta vez pagué la consumición anticipadamente por si salía la oportunidad de hacer una escapada. Una vez me dejó solo en la mesa, retiré un poco la silla para ponerme cómodo con las piernas entreabiertas y una mano suelta como si por azar hubiera caído cerca de mi sexo. Con la otra intentaba gestos insinuantes, al principio muy sutiles, en los cuales intervenía también la lengua i en general todo el cuerpo. Intenté aguantar la mirada a más de una chica, tal y como me había dicho Carla, pero nada: unas apenas si me veían, otras desviaban la atención con cierto disimulo hacia otro lado, y a lo sumo conseguí que una me sonriera, pero sin hacer el más mínimo gesto de querer acercar-se.

Ya empezaba a desesperar, cuando fijé mi atención en una chica, sentada en la terraza del otro restaurante, sola y mirándome divertida. Debía haber descubierto mi juego y, naturalmente se reía de mí. Estuve a punto de levantarme algo avergonzado, pero haciendo de tripas corazón me lancé en lo que podía ser mi última intentona. Le sonreí y, ahora más descaradamente, gesticulé con la mano para invitarla a acercarse hasta mi mesa. Ella no se movió, pero tampoco parecía tener una actitud de rehusar la invitación, de manera que me levanté yo.

No me esperaba que fuera tan fácil. En seguida me confesó que me había estado observando, que le había hecho gracia la manera tan directa de llamar la atención, y que lo encontraba divertido. No hablé de nuestro juego compartido con Carla, por supuesto, pero con toda naturalidad le expliqué que me apetecía ligarme así, por la cara, a una chica al azar. Pensé que ella podía reprobar más o menos mi actitud, pero en cualquier caso estaba convencido que ella se consideraría al margen de mi particular cacería. Pero, ante mi asombro, ella se acercó para decirme en voz baja: “¿serviría yo para completar tu juego?. Y se sentó justo a mi lado.

sexo liberal

Al poco tiempo ya estábamos abrazados. Ella me morreaba con una cierta agresividad al mismo tiempo que con una mano frotaba mis muslos, sin atreverse a llegar hasta mi entrepierna donde habría encontrado un falo eufórico que pugnaba por liberarse de la presión de la ropa. Yo le acariciaba todo el cuerpo, deslizando la mano por su espalda hasta llagar a sus nalgas, también sin propasarme teniendo en cuenta el lugar donde nos encontrábamos. La estaba besando cuando por encima de sus espaldas reseguí con la mirada el espacio que nos rodeaba por si veía a Carla; pero ni rastro de ella. A la chica se la veía realmente animada, excitada diría yo. Excesivamente para ser una prostituta, tal y como imaginé al principio, pensando que en cualquier momento pondría precio a la continuación del juego.

- ¿Te vienes? – me dijo con decisión, convencida que no me negaría, aunque no precisara a dónde quería ir.

Un taxi nos llevó a la dirección indicada, que tampoco era demasiado lejos, y al bajar ella fue muy explícita en reclamar que me correspondía a mí pagar el trayecto. Hasta el momento, el precio de la aventura era irrisorio. Apenas entramos al piso, su piso, me abrazó para decirme juguetona que ella también tenía un deseo: vendarme los ojos. Ya tenía una gruesa venda preparada, que me colocó en cuanto me eché sobre la cama.

Me encontraba a ciegas en una habitación con una mujer desconocida, pero no tenía miedo. La seguridad con la que se desenvolvía ella me daba tranquilidad. Noté el peso de su cuerpo sobre el mío. Su lengua empezó un recorrido a través del cuello y sus manos se abrían paso desabrochando los botones de la camisa. No veía nada, pero podía percibir la suavidad de sus dedos y la humedad de su boca que reseguían todos los rincones a medida que me liberaba de la ropa. Las palpitaciones se me hacían cada vez más perceptibles, me temblaban las manos que tanteaban a oscuras, comprobando que también ella iba dejando su piel al desnudo.

- Las manos quietas. – me dijo con la misma autoridad que antes, a la vez que me las colocaba hacia atrás por encima de mi cabeza.

Se levantó un momento para acabar de desnudarse. Mi polla, ya libre del todo, apuntaba al cielo ansiosa de zambullirse en cavidades húmedas. Un silencio más excitante aún, y unas manos que iniciaban un suave masaje por todo el cuerpo. Eran pequeños toques, en breves intervalos para reaparecer seguidamente en otro lugar. Una lamida en los pezones me produjo un escalofrío de placer, que ella percibió en seguida reincidiendo, después con la punta de los dedos que se deslizaban ágiles pellizcándolos suavemente. Cada vez que ella se apartaba me provocaba una enorme y excitante tensión, al no saber qué parte del cuerpo recibiría un nuevo estímulo: un beso en la punta del glande me arrancó un suspiro; luego era uno de sus pezones el que se paseaba por mis labios, y mi lengua acudió presta a rendirle homenaje, sin romper todavía la armonía del momento; acto seguido, un masaje que arrancaba desde la punta de los dedos del pié para terminar justo hasta mis huevos…

Con Carla habíamos vivido momentos de pasión descontrolada que nos transportaba hasta límites insospechados. Sin embargo, esta vez me encontraba igualmente excitado, me hervía la sangre por dentro, pero el cuerpo se mantenía relajado gozando de cada segundo y de cada milímetro de nuestra piel en contacto. “No digas nada, no te muevas” insistió ella colocándose de rodillas encima de la cama, sentándose sobre mi vientre. Se desplazaba hacia delante y me llegaba un olor intenso de su sexo, y hacia atrás tropezaba con mi polla sin acertar a penetrarse. Se echó un poco más hacia arriba de manera que levantando la cabeza pude saborear por primera vez aquel sexo empapado de excitación y de lujuria. Ella misma me sostenía la cabeza con ambas manos para que la acariciara con la lengua, desde el clítoris hasta la cavidad más profunda. Cuando, empezando a perder el control, me desesperaba chupando los labios carnosos de tan jugosa entrada para extraer de ella todas sus esencias, ella me apartaba con un “tssst… tranquilo”. Me agarró las dos manos para conducirlas hasta sus pechos, que yo no osaba sino tantear con la misma suavidad y delicadeza con que me trataba ella.

De golpe, presionó con más fuerza mi cabeza sobre su sexo hasta el punto que se me hacía difícil la respiración. Instintivamente estrujé también sus pechos arrancando un suspiro de placer. Y fue entonces cuando aprecié un súbito movimiento en la cama, y mi polla, que se erguía desesperada, se encontró engullida por otro sexo que me había cabalgado justa detrás de ella. No tuve tiempo para reaccionar, y mucho menos para pensar de dónde había salido aquel nuevo sexo que provocaba una explosión de todas las emociones contenidas hasta entonces. Las dos chicas cabalgaban sobre mí enardecidas, una derramando en mi boca los flujos incesantes de su sexo, y la otra penetrándose mi polla con una comezón incontenible. Mi cuerpo se convulsionó violentamente, con una descarga de fuego que partía de mi interior para expandirse en todas direcciones. Me aferraba con fuerza al sexo y a los pechos de la chica que tenia delante, mientras que mis convulsiones ponían en peligro el equilibrio de la chica que me estaba follando detrás. Los gemidos se convirtieron en gritos de placer i de excitación en un éxtasi total, indescriptible, que afortunadamente duró sólo unos instantes, perqué de otra forma habría sido irresistible.

Las dos chicas se desplomaron encima de mi cuerpo. Respiré profundamente para recuperar el aliento, mientras percibía su jadear igualmente exhausto. Estábamos empapados de sudor, y de vida.

En el momento que iba a sacarme la venda que cubría mis ojos una voz familiar me lo aclaró todo:

- Te presento a Agnés – Dijo Carla, que inmediatamente se puso a reír, contagiándonos a su amiga y a mí. - No es que desconfiara de tus posibilidades, pero, por si a caso, ella se ofreció para echarte una mano.

sexo liberal
COMENTARIOS
salomon jose | 9/2/2009 9:17:40 PM
me gustaria cojer a ful con vos y haser un video
| 9/21/2009 12:00:10 AM
FREDDY | 9/22/2009 1:23:55 AM
estas divina
FREDDY | 9/22/2009 1:24:49 AM
estas divina
Yupa | 7/5/2010 1:21:00 AM
Menuda mierda de web que tienes. Por que no la borras o la tiras? Desgraciado
Yupa | 7/5/2010 1:21:25 AM
Menuda mierda de web que tienes. Por que no la borras o la tiras? Desgraciado
AÑADE COMENTARIO
Nombre
E-mail
Mensaje
Videos porno gratis por categorías
Videos Porno Gratis l Videos Porno Amateur l Videos Sexo Anal l Videos Porno Jovencitas l Videos Porno Latinas l Videos Sexo Lesbianas l Videos Sexo Negras