Tuve una llamada sorpresa, Olivia, la chica del pseudo-bukkake, cómo no
contándome historias para no dormir, y le dije que si quería, que le diría al
productor si estaba interesado en rodar una escena con ella (eso sí, la
convencí para que se olvidara de cámaras y se entregara al máximo), así se
ganaría un dinerillo. Me dijo que si la escena era sólo conmigo y sin anal que
sí, se la presenté al productor, llegaron a un acuerdo y adelante. Esta vez,
estuvo de 10. Lástima que la chica no se quiera dedicar al porno, porqué lo
tiene todo para ser la nueva Tawnee Stone. Al finalizar, la invité a cenar y
nos dimos un paseo, por fin la vi sonreir. Y ojalá le dure mucho tiempo. Se lo
merece.